¿La crisis del cuarto de vida?

Tienes veintitantos años. Has terminado los estudios. Unos estudios que ahora te planteas si has escogido bien, porque aunque ya empiezas a buscar trabajo, no tienes expectativas de encontrarlo. Pero es que conseguir trabajo en nuestros tiempos es realmente preocupante. De lo tuyo, apenas hay trabajo, incluso puede que ni siquiera tengas claro de qué buscar trabajo. Ya no es sólo que apenas haya, sino que encima te piden experiencia. Toda la vida estudiando para verte así.

Quizás podrías hacer unas oposiciones, así tendrías la vida resuelta; pero se presentan miles…

Quizá te has planteado meterte en otra carrera, módulo, máster,… porque realmente estás tan perdida o perdido, que puede que esto que quieres estudiar ahora te aclare lo que realmente quieres hacer en tu vida. O puede que un tiempo en el extranjero… Es todo tan confuso…

Puede que hayas tenido ya algunos trabajos, mal pagados o con condiciones de horario y contrato pésimas.

Puede que aún no hayas acabado la carrera. Te has tirado unos años living la vida loca, y ahora con veintitantos te planteas que llevas mucho tiempo haciendo el ganso, que tus amigos ya han acabado y mira tú.

¿Y tu vida emocional? Quizás llevas saliendo con tu chica o tu chico desde hace ya varios años, pero ahora… uf, ya no es lo que era. Habéis cambiado mucho y ahora ya no sientes lo mismo, y te planteas que no quieres sentir este aplanamiento el resto de tu vida. Pero en el fondo le tienes cariño…No sabes si cortar. Puede que haya algunos cuernos de por medio, lo que te ha generado aún más dudas.

Quizá tu caso es que no has conseguido sentar la cabeza y sigues de flor en flor. Ahora te estás planteando si alguna vez encontrarás a alguien con quien estar de verdad, que te dé estabilidad. “No voy a encontrar nunca a nadie. Yo no sé mantener una pareja”.

O todo lo contrario, quizá aún no hayas tenido ninguna relación. Pero, quién te va a considerar especial? Seguro que no eres lo suficientemente guapx, graciosx, inteligente, interesante, divertidx,… Si nadie se ha interesado en ti hasta ahora, quién lo va a hacer ahora que cada vez eres mayor?

Habrás fantaseado con la imagen de una vida en pareja, quizá una familia. Pero cuando ves tu trayectoria, lo ves imposible.

¿Y tu grupo de amigos y amigas? Pues ya no es lo que era. Tenías tu círculo, pero ahora cada vez os veis menos. Algunos se han echado pareja y van más a su bola.  Es una sensación de que “se va diluyendo”, que vais escogiendo caminos diferentes, ya sean laborales o emocionales. Te planteas que deberías conocer más gente, gente nueva que te aporte ilusión, frescura, pero ahora ya no es tan fácil conocer gente. Puede que no hayas hecho grupo nunca, sino que has ido juntándote con la gente de cada momento, según avanzabas por tus estudios, pero ahora que ya no estás estudiando, te sientes sola o solo. Ni siquiera las marchas son lo que eran. El alcohol te sienta peor. Ya no te lo pasas tan bien o simplemente, ya no te apetece salir lo que antes ni como antes.

Y a nivel familiar, el ambiente está cargado. Tus padres no paran de decirte que ya eres adulto o adulta y que te tienes que buscar la vida, pero mientras estás en su casa, siguen muchas normas que tú ya no quieres acatar. Pero es su casa. Tú quieres independizarte, lo deseas con toda tu alma, pero no puedes. Ni tienes trabajo ni dinero ni nada estable. Puede que sigas teniendo problemas con ellos cada vez que sales de marcha, no les parece bien porque ya deberías dejar tanta salida y hacer lo que de verdad debes hacer, que es buscar un trabajo. Tus padres dicen que te ven perdido o perdida, te han planteado que a lo mejor necesitas ayuda porque ellos no saben cómo ayudarte, pero tú la has rechazado.

Sientes que deberías estar disfrutando de la vida con tus veintitantos. Estás en la flor de la vida…Y sin embargo, te sientes frustrado, desilusionado, con angustia y miedo por el futuro, a fracasar tanto laboral como sentimentalmente. Sientes la inseguridad en todos los terrenos de tu vida.

No paras de compararte con los demás de tu edad. Qué opciones han elegido ellos, si serán más felices que tú o tendrán más suerte. No dejas de tener la sensación de que a todo el mundo le va mejor que a ti.

Echas de menos los tiempos de antes, cuando estabas despreocupado de todo. Cuando todo era fácil, porque estaba estructurado. Sabías qué tenías que hacer y no te plantabas más allá de eso. Estudiabas, salías con tus amigos, con tu pareja. En casa no se esperaba más de ti.

Te sientes tan insegura o inseguro en todos lo ámbitos de tu vida…

Y encima te siente mal por sentirte así. No es que seas un infeliz, pero tampoco eres feliz. De hecho, los sentimientos negativos pueden muchísimas veces a los positivos. Solo sabes que así de esta manera, no quieres vivir. Pero no sabes cómo avanzar. Estás bloqueada o bloqueado.

Antes, cuando cumplías años, te daba ilusión. Recuerdas cuando cumpliste los 18? Te hizo ilusión, aunque no se lo reconocías a nadie. Ahora cada vez que cumples años, en ves de ilusión, se da ansiedad. Ya haces comentarios y te los hacen sobre que “ya vas para arriba”, “te haces viejo/a”. VeintiX ya! Y a ti te empieza a agobiar ver tu edad y tu poca perspectiva de futuro.

¿Que qué te pasa?

Lo que te ocurre tiene nombre. No es que estés en una depresión, ni seas más tonto/raro/comeollas que nadie. Lo que te ocurre está estudiado, aceptado y documentado por terapeutas y profesionales de la salud mental como la crisis del cuarto de vida. Esta crisis de la vida ocurre entre los 20 y los 30 años, con la transición de la vida “infantil/adolescente” a la adulta, con todos los cambios que esto supone. Se trata de una etapa marcada por la apatía, el desencanto, la inseguridad o dudas, el vértigo, la nostalgia. Suele ser una etapa muy “silenciosa”, ya que se vive de forma reprimida, puesto que da miedo admitir que te sientes así, es como si te avergonzara sentirte así. Sólo los más cercanos saben que estás rara, que algo te pasa, y les preocupas, pero te da miedo admitirlo, porque crees que el problema está en ti y no te van a entender, de modo que intentas tirar con esto tú sola y se te hace cuesta arriba. Una investigación mostró que un 86% de las personas, sienten la presión de triunfar en la vida antes de los 30 años. Si esto es así, no es de extrañar que sobrevengan estos sentimientos ante la frustración de no conseguirlo. Quizá porque antes, la gente con 30 años ya tenía su trabajo estable y su familia. Pero ahora…

El término de “crisis del cuarto de vida” fue acuñado por la psicóloga estadounidense Abby Wilner en 1997, que junto con la periodista Alexandra Robbins, escribieron un libro en 2001, titulado “Crisis del cuarto de vida: Los desafíos únicos de la vida durante los veinte”. En este libro, compararon esta crisis con otra que ocurre en la mediana edad (entre los 40 y 50): “Cuando llegas a los 40 y 50, el pánico es causado por demasiada estabilidad, demasiada previsibilidad, demasiada seguridad. Sin embargo, en la crisis del cuarto de vida ocurre lo contrario: no hay estabilidad, no hay previsibilidad, no hay certezas. El resultado: entras en un ciclo donde dudas mucho de ti mismo”, explicaban en su libro. Entonces, la crisis de los veintitantos incluye un estado de confusión y sentimientos de estar perdido y/o bloqueado y que hacen replantearse el estilo de vida, sobre todo lo que para una persona de esta edad es más importante: las amistades, la pareja y la vocación.

Una década después, en 2011, Oliver Robinson, doctor en Psicología de la Universidad de Greenwich (Londres), hizo un estudio con 1.100 jóvenes menores de 30 años, en el que se reflejaba que el 86% admitía sentirse presionado para tener éxito en las relaciones, en el trabajo y en la situación económica.

Si crees que estás pasando por esta crisis, un profesional puede ayudarte a ver luz. Sé que ahora precisamente luz es lo que menos ves, pero un psicólogo puede ayudarte a ver claridad en tu vida, a que avances sin bloqueos con la seguridad que necesitas, sin ansiedad ni tristeza.

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