MI NIÑO NO PARA: ¿PUEDE SER UN NIÑO HIPERACTIVO?

¿Niño nervioso, niño hiperactivo o simplemente, niño? Hay niños más movidos que otros. Igual que en los adultos, hay diferencias en su temperamento, y no tiene por qué suponer un problema. A los tres años es normal que un niño se mueva “en exceso”, ya que es una etapa en la que se produce una explosión del movimiento con conciencia de su control. Fortalece sus músculos, perfecciona sus movimientos, experimenta con ellos, y esto acompañado de su desarrollo intelectual hacen que el niño esté está ávido por conocer, vivaz, imaginativo y curioso, queriendo conquistar su independencia, incluso, tentando sus propios límites, por lo que pueden ser llegar a ser hasta temerarios. Todo le llama la atención porque quiere descubrir el mundo. Que un niño se mueva es, por tanto, signo de vitalidad. Lo malo es un niño que no se mueva, apático o excesivamente parado, porque es su forma de relacionarse con el mundo y de descubrirlo.

El problema viene cuando pensamos que su exceso de actividad, o mejor dicho, lo que el adulto piensa que es un exceso de actividad, puede ser un problema, porque pueda ser “hiperactividad”.

Antes de calificar al niño como nervioso, e incluso hiperactivo, como adultos debemos preguntarnos varias cosas acerca de nuestro hijo, del entorno y de nosotros mismos:

  • Recibe la suficiente estimulación? Un niño que no tenga estimulación suficiente, tanto por parte de las personas que le rodean como por el ambiente que se le ofrezca, buscará la estimulación de alguna forma, por lo que lo hará normalmente en forma de movimiento. Padres que apenas jueguen con el niño, padres que se relacionen poco con otras personas, familias que pasen demasiado tiempo en casa, casas poco adaptadas al pequeño, en las que las prohibiciones sean frecuentes, ratos excesivamente largos en los que el adulto está haciendo tareas de adulto sin prestar una atención real al niño, etc., son ambientes en los que se favorecerá un estado de exceso de movimiento.
  • Sale a menudo a desfogar su energía? Si el recreo no existiera, habría muchos más niños calificados como hiperactivos. Realmente salir al aire libre y “desfogar” es necesario para los niños. También para los adultos, pero para los niños es fundamental. Salir con los niños a sitios donde puedan derrochar su energía, donde puedan poner a prueba su cuerpo, en movimiento libre, sin un exceso de límites adultos, es absolutamente necesario.
  • Le prestamos demasiada atención a su “exceso de movimiento”? Quizá el hecho de pensar que se mueve demasiado, hace que focalicemos la atención excesivamente en este “problema”, con lo cual, prestamos demasiada atención a la conducta del niño y focalizamos nuestro discurso, la rutina, los límites en torno a esto. “Estate ya quietecito”, “deja de hacer ruido”, “no te levantes más”, “no te muevas tanto comiendo”, “no corras tanto”, “Ahí no te subas”, etc. Al prestar tanta atención a esto, en realidad estamos reforzando su comportamiento, ya que es una forma con la que el niño está obteniendo una gran atención de sus padres.
  • Está pasando por alguna etapa vital? Hay momentos vitales, y son muchos, por los que el niño pasa, que le producen malestar, excitación, alteración, etc. La salida de los dientes, las fases de autoafirmación, los cambios cognitivos, los tirones de crecimiento, etc. Todos estos cambios se producen en, relativamente, poco tiempo, por lo que puede dar la impresión a los padres de que siempre hay algo por lo que no está tranquilo. Pero es que realmente estos motivos influyen. No es raro que después de una etapa de agitación, de peor sueño, de comer mal, se experimente un crecimiento mental, o un tirón físico.
  • Le pasa algo que no sepamos? Todos las experiencias vitales, al igual que a los adultos, influyen en su bienestar psicológico. Su estado anímico, de ansiedad, sus frustraciones, sus miedos, etc., pueden manifestarse con inquietud, y por tanto, con un exceso de movimiento. El movimiento es una forma de liberar tensiones, por lo que debemos de preguntarnos cómo está el niño, si le puede estar influyendo algo de lo que está viviendo. Por ejemplo, los celos hacía un hermano, problemas en el colegio, angustia ante la mala relación de sus padres, incorporación de la madre al trabajo, etc.
  • Tenemos un exceso de límites en casa? Los padres que ponen demasiados límites a los niños, en forma de prohibiciones frecuentes favorecen las conductas hiperactivas. Si constantemente se le está diciendo a un niño “esto no se hace” o “esto no se toca”, provocamos un estado de tensión constante, que se va a manifestar en movimiento mal canalizado, además de dar la impresión a los padres de que el niño “se porta mal” constantemente.
  • Tenemos un déficit de límites en casa o son poco claros? Tan malo es tener un exceso de límites, como su falta. Los límites son necesarios, por lo que no tenerlos o no tenerlos claros (por ejemplo, cuando hay diferencias manifiestas de criterios entre el padre y la madre), provoca en el niño desorientación con respecto a lo que puede o no puede hacer. Así, tendremos a un niño angustioso, por esa desorientación, y esa angustia, seguro se traducirá en un exceso de movimiento.

  • Le decimos a menudo que es nervioso? Lo que les hagamos creer acerca de sí mismos acabará por hacer que sean así. Si a menudo les decimos que son nerviosos, o que son “malos”, o que “no paran”, hará que se comporten con respecto a las expectativas que tiene los demás acerca de ellos. Esto funciona así en realidad con todos, adultos y niños, pero con los niños, mucho más debido a su vulnerabilidad por su autoconcepto y su autoestima en formación.
  • Mi actitud puede favorecer la conducta nerviosa del niño? Si. Por ejemplo, la pasividad o la depresión, pueden favorecer un niño con conductas hiperactivas, ya que de esa forma mantiene a los padres activos y hacen que les presten la atención que no le dan de otra forma. Al contrario, un padre nervioso, puede transmitir su ansiedad al niño, que es un radar de emociones.
  • Nuestra rutina de adultos puede afectarle? Hay que revisar nuestra rutina diaria. Hay rutinas que favorecen que el niño esté nervioso. Por ejemplo, pasar mucho tiempo en casa de otros familiares, por el trabajo de los padres. Horarios poco respetuosos con los ritmos naturales de los niños o con sus necesidades (como sus horarios de comidas, sus tiempos de descanso, con sus tiempos de juego, exceso de actividades, etc.).
  • Interrumpimos frecuentemente los periodos de concentración del niño? Interrumpir los momentos de concentración, hace que el niño no termine de desarrollar bien esa habilidad. Se les interrumpe de muchas maneras: demandándoles otras necesidades que el adulto tiene en ese momento, haciéndoles comentarios de diversa índole, preguntándole que qué está haciendo, llamándoles la atención por cualquier otro motivo que el adulto considera necesario, o incluso intentando reforzarle el que esté tranquilo haciéndole un reconocimiento (“muy bien cariño, mira que tranquilito estás”). Cualquier intervención del adulto en un momento de concentración, lo acabará desconcentrando y probablemente provocará un cambio de actividad.
  • Por qué nos molesta tanto que nuestro hijo se mueva? Si pensamos en nuestra propia educación puede que descubramos que a nosotros no nos dejaron movernos, que de alguna manera nos limitaron en exceso.

Antes de calificar a un niño como niño hiperactivo, debemos reflexionar sobre estas cuestiones. Si aún pensando en esto, creemos que no están ahí las respuestas, o pensamos que ese exceso de movimiento realmente es un problema de hiperactividad que está afectando al bienestar del niño y de la familia, y no sabemos cómo ayudarle, entonces hay que buscar un profesional de la psicología.

Deja un comentario

Tu email nunca se publicará.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
CONTACTA